Vivieron horas de angustia, pero el sueño se hizo realidad

Fue una larga jornada de más de diez horas, en las cuales se vivieron momentos de angustia, tristeza y hasta de decepción...pero finalmente se cumplió la meta.

Por Rosaura Loyola/Enviada especial


Sidney, Australia
29 de septiembre del 2000
(EsMas.com).- Fue una larga jornada de más de diez horas, en las cuales se vivieron momentos de angustia, tristeza y hasta de decepción...pero finalmente se cumplió la meta del multicampeón mundial de Tae Kwon Do, Víctor Estrada, una medalla olímpica.

Desde temprana hora, la familia Estrada salió del hotel para dirigirse al Centro de Convenciones de Homebush, escenario del Tae Kwon Do. Sus padres, Luis Manuel y María de los Ángeles, estaban llenos de fe.
Ya en el marco de la competencia, gozaron y sufrieron con cada actuación de Víctor, quien pasó muchos problemas durante los cinco combates que disputó para poder llegar al final del camino y saborear las mieles del triunfo.

El experimentado Taekwondoín comenzó su historia olímpica con un sufrido triunfo ante el representante de Irán, que hizo crecer su confianza y la del publico que lo apoyaba.

Numerosas banderas de México, ondeaban en las tribunas repletas y, los gritos incansables de ¡México, México! y ¡Vamos Víctor, tu puedes! resonaban en el interior del pabellón olímpico.

Pero los alaridos se fueron apagando, cuando a mitad del día, Víctor padeció su primera derrota del Torneo, dejándolo fuera de la lucha por los dos primeros lugares. Los cientos de mexicanos que presenciaban la función, enmudecieron ante el resultado, incluso, sus Padres no pudieron contener el llanto.

Abajo, Víctor estaba desolado, pero ante todo desconcertado, no entendía lo que estaba pasando...los años de entrega total a este deporte y todos los sacrificios que tanto él y su familia hicieron podrían venirse abajo. Por primera ocasión la continuidad de Estrada Garibay, no dependía únicamente de él; ahora tendría que esperar el resultado de su victimario, el representante cubano, para saber si tendría la oportunidad de luchar por un lugar en el podium olímpico, aunque el sueno dorado, incluso el plateado se había esfumado.

Con los rostros tristes, los familiares de Víctor Estrada abandonaron el recinto. Con la amabilidad que les caracteriza y aún nerviosos comentaron a EsMas.com: “Todavía tenemos la oportunidad de pelear por el bronce, esperamos que pueda conseguirlo” dijo confiado su padre, quien ha sido un gran apoyo en su carrera; “Estoy, estoy triste, molesta porque no sé que pasó con el” y continuaron su paso hacia la salida.

Ahora los ojos estaban puestos en el cubano Ángel Matos Fuentes, quien para fortuna de los mexicanos ganó su combate. La vida daba otra oportunidad a Víctor Estrada de poder alcanzar su sueno.

Pasaron los segundos, los minutos, las horas y el marco de la competición volvía a llenarse; nuevamente las mantas y los estandartes de México volvieron a asomarse.

Víctor apareció en escena y los aplausos dejaron escucharse. Aún con ánimo, familiares, amigos y equipo de trabajo comenzaron a lanzar las


Al final hubo por qué sonreir. Foto:EsMas.com

tradicionales porras de ¡Víctor, ahora si es la tuya! ¡Tu puedes!, palabras que llegaron hasta el fondo del corazón al deportista de 28 años, quien esta vez salió a dejarlo todo en cada uno de los movimientos que realizaba.

La voz de su padre se escuchaba, ¡Vamos Víctor! ¡Vamos hijo, tu puedes!, mientras que su madre observaba atentamente la contienda. Por fin, esta terminó con el resultado a favor del taekwondoín azteca.

Pero la dura batalla aún no había concluido...ahora era el turno para Costa de Marfil, que a pesar de ser fuertemente apoyado por el público se quedó abajo en la puntuación. Por primera ocasión en el torneo, el mexicano tuvo a los asistentes en su contra, incluso, fue abucheado al término del combate. Pero el primer objetivo estaba cumplido; y ahora estaba a una sola victoria de lograr un lugar en el podium.

Una batalla ante el sueco que puso a temblar a propios y extraños, pero que, a final de cuentas, dio a Víctor Estrada la satisfacción de ver realizado uno de sus máximos anhelos.

Cuando Víctor Manuel fue declarado ganador se asomó en él una gran sonrisa, era de alegría, de satisfacción y de los propios nervios que sufrió a lo largo de la dura jornada. Sin embargo, al dirigirse a la zona destinada a los medios de comunicación se agachó y comenzó a llorar, “¡No saben lo que sufrí, no saben lo que sentí, pensé que no iba a...!” y continuó llorando.

Minutos mas tarde, declaro a EsMas.com: “Quiero darle las gracias a Dios, a mi familia, quiero que sepan que estoy muy contento, creo que la vida fue muy justa conmigo porque la verdad es que no merecía terminar sin medalla, no porque tenga linda cara, sino por todo lo que he hecho, por el trabajo disciplinado, hace rato me encontraba muy desmotivado pero afortunadamente recapacite en el camino”, decía aún con lágrimas en los ojos.

“Este bronce me costó, imagínate hice cinco combates y en mi vida había hecho tantos para ganar un medalla”agregó feliz Estrada.

Por su parte, sus padres desde las tribunas lloraban, ahora las lágrimas eran de felicidad.

Las palabras de su madre fueron conmovedoras: “Este triunfo es para nosotros, para la familia, lo que ganó, le ha costado muchísimo, esta medalla de bronce porque no sólo compitió contra un ser humano, sino contra tres jueces; gracias a Dios sacó el coraje, ese que siempre ha tenido, ese coraje que siempre les enseñe a tener como hombres, como mexicanos y no sabes el gusto que me da el haber visto que sacó el coraje...ese si era Víctor Estrada”.

Finalmente el sacrificio, el dolor y la angustia que vivió la familia Estrada no sólo este día, sino durante muchos anos, valió la pena...el sueño culminó con la obtención de la ansiada medalla...dando así por terminada una etapa del máximo taekwondoín que ha dado nuestro país.


   
 

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