El trono de Longo le va bien a van Moorsel

La ciclista holandesa se consolida como una de las figuras de los Juegos al ganar su tercera medalla de oro, cuarta en total, luego de imponerse en la contrarreloj individual.

Sidney, Australia
30 de septiembre del 2000
(EFE).-
La holandesa Leontien Zijlaard-van Moorsel se ha convertido en la reina indiscutible del ciclismo en los Juegos de Sidney, al ganar la contrarreloj y sumar de esta forma su tercera medalla de oro, a las que añade otra más de plata.

Van Moorsel rodó a una media de 44.56 kilómetros a la hora y cubrió las dos vueltas a un circuito duro y técnico de 15.6 kilómetros, para completar un recorrido de 31.2 kilómetros, en un tiempo ganador de 42 minutos justos, en una prueba en la que la española Joane Somarriba, doble ganadora de Giro y Tour, concluyó en el quinto puesto.

La holandesa triunfó con una autoridad aplastante, marcando siempre los mejores tiempos intermedios, y ganó con 37 segundos de ventaja sobre la estadounidense Mari Holden y con 52 segundos sobre la francesa Jeannie Longo, la anterior gran dama del ciclismo mundial femenino, que el último día de octubre cumplirá 42 años y que hoy añadió a su interminable palmarés un bronce, el único metal olímpico que aún no tenía en sus vitrinas.

La excéntrica y exótica Van Moorsel ha tocado el cielo en los Juegos de Sidney. Su éxito deportivo en estos Juegos culmina también el triunfo humano de una corredora que por su exceso de celo profesional padeció un trastorno psicológico que la llevó a pasarse de revoluciones en los entrenamientos, a la vez que se alimentaba de forma insuficiente. Su afán por ser mejor escaladora, cuando ya había ganado dos veces el Tour y en su palmarés ya brillaban varios títulos mundiales, la hundió en el abismo de la anorexia.

Cuando en 1994 conoció a Michael Zijlaard, su entrenador y ahora marido, todo cambió y van Moorsel se recuperó para la vida y para el deporte.

Probó en la pista y a partir de los mundiales de Valkenburgo, que se disputaron en su país en 1998, Leontien se dio cuenta de que estaba de nuevo entre la elite internacional. Sus objetivos se ampliaron entonces: no le bastaba la ruta; también quería saborear la gloria en la pista.

Su cima la ha encontrado en Sidney, ganando la persecución en el velódromo Dunc Gray, en el que la italiana Antonella Bellutti la relegó al segundo puesto en la prueba de puntos.

Bellutti podrá estar orgullosa. Ha sido la única que ha podido con van Moorsel, que en las pruebas de ruta logró un doblete histórico: el martes se impuso en el fondo en carretera y hoy volvió a avasallar en la crono.

La española Somarriba pedaleó hacia un quinto puesto, por detrás de la australiana Anna Wilson, cuarta, que culmina una campaña gloriosa. Entró a 1:06 de van Moorsel y se dio por satisfecha. Aunque no pudo evitar una mueca de disgusto cuando se enteró que el bronce se le había escapado por sólo 12 segundos.

Foto AFP

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