Oro fácil para Estados Unidos

La selección de Estados Unidos pasó por encima de las ilusiones de Australia, por primera vez clasificada para una final olímpica, y arrancó de Sidney 2000 su cuarta medalla de oro en unos Juegos.


Sidney,Australia
30 de septiembre del 2000
(EFE).- La selección de Estados Unidos pasó por encima de las ilusiones de Australia, con marcador de 76-54, por primera vez clasificada para una final olímpica, y arrancó de Sidney 2000 su cuarta medalla de oro en unos Juegos que, como en Atlanta' 96, cerraron el torneo de baloncesto femenino con las norteamericanas en lo más alto del podio.

La mayor calidad colectiva del cuadro estadounidense influyó decisivamente para que las chicas de Nell Fortner se anotaran su segundo oro olímpico consecutivo. El conjunto australiano disputó un gran encuentro, pero le faltó la solidez y la fuerza de grupo que demostraron las bicampeonas para culminar en el cajón de honor un magnífico campeonato.

El coraje y la ambición sostuvieron a las 'Opals' en los primeros siete minutos de partido (16-15). Sin embargo, dos factores evidenciaban que los Estados Unidos romperían el equilibrio en cualquier momento. Por un lado, su alto porcentaje de acierto en esa fase (75 por ciento) y, por otro, que la producción ofensiva local dependía, casi exclusivamente, de Lauren Jackson.

La meticulosa atención que las


Australia no pudo contener la movilidad estadounidense.AFP

americanas dispensaron a la mejor anotadora oceánica, Sandy Brondello, hizo el resto. La alero, como el resto del perímetro australiano, chocó contra una defensa específicamente pensada para impedir los puntos exteriores y, con ellos, ahogar el arma más importante del juego australiano.

Los Estados Unidos completaron el cóctel con un mejor rebote, de manera que poco antes del descanso ya tenían quince puntos de ventaja (43-28). La final caminaba a pasos agigantados hacia un desenlace que levantaba desesperación entre las anfitrionas.

Australia no se desanimó. Le quedaban veinte minutos por delante y lo intentó con todo el alma. Se puso a ocho puntos en el minuto veintisiete en un derroche de pundonor y buen baloncesto, pero no le sirvió de nada (53-45). Enfrente tenía al que, muy probablemente, es el mejor equipo del mundo en estos momentos.

Un tiempo muerto del banquillo americano devolvió la cohesión colectiva a sus jugadoras y, con la misma facilidad que en la primera parte, rompieron el choque, aunque esta vez de manera definitiva. El oro ya tenía dueñas. Las mismas que en Atlanta, Los Ángeles y Seúl.
   
 

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