¿Sidney 2000, los mejores Olímpicos de México? (V)
Sin duda los Juegos Olímpicos de Barcelona ‘92 y Atlanta ‘96 resultaron los más dolorosos y escandalosos en la historia de México en la máxima justa.Por Martha Isela González
México, D.F.
1 de octubre del 2000
(EsMas.com).-
México llegaba a Barcelona ’92 llenó de ilusiones, tras una fuerte inversión económica y con la promesa de conseguir por lo menos 9 medallas. ¿De dónde salió el pronóstico? Muy sencillo, los resultados obtenidos por los deportistas en los meses previos a la competencia hacía suponer que en esta ocasión nuestro país podría figurar entre los mejores de la justa.
Habrá que agregar que, por primera vez, un ex atleta y medallista olímpico dirigía los destinos políticos y administrativos deportivos del país. Raúl González (quien entonces presidía la Confederación Deportiva Mexicana y la Comisión Nacional del Deporte, creada exclusivamente para él) pagaría caro su inexperiencia política y el exceso de confianza en los resultados previos.
Antes de la justa en España el dirigente sonreía, confiado, pero la realidad fue otra, el despertar del sueño resultó su peor pesadilla... como por embrujo las promesas mexicanas empezaron a fracasar en sus pruebas, al final sólo una medalla, el orgullo recaería en el andarín de 50 kilómetros, Carlos Mercenario, quien ganó la plata.
¿Y las otras medallas?... La responsabilidad, o la ilusión se tenía principalmente en el atletismo, pero ni Arturo Barrios, Olga Ávalos, Germán Silva, Daniel García, Miguel Ángel Rodríguez, o Salvador García (principales nombres que se manejaban entre los posibles medallistas) cubrieron las expectativas.
El escándalo fue mayor. González presentó su renuncia (la cual finalmente no fue aceptada) al entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, los resultados se sometieron a un minucioso examen en el que se analizaron todos los deportistas. El ex marchista heredó una lección que será recordada siempre por los dirigentes: Nunca especular porque en el deporte nada está escrito.
Mientras tanto, Mario Vázquez Raña, resguardado en su experiencia al frente del Comité Olímpico Mexicano (para entonces cumplía 18 años al frente del organismo) se mantuvo a la expectativa, pues él nunca habló de medallas y, por primera vez, en un ciclo olímpico la responsabilidad del deporte de alto rendimiento recaía principalmente en los organismos que dirigía el ex marchista.
Pese a las risas y la aparente cordialidad entre Vázquez Raña y González, durante la preparación pre olímpica siempre fue evidente el distanciamiento y la rivalidad entre ambos. Situación que a la postre resguardaría al titular del COM.
De acuerdo a las estadísticas, la medalla de plata de Barcelona ’92 iguala a lo hecho en Helsinki ’52 y Munich ’72, incluso se superó a la presea de bronce obtenida en Roma ’60 y Tokio ’64, pero en esa época no hubo tanto estrépito como en tierras españolas, la diferencia fue -quizá- el que González se atreviera a pronosticar.
Además de la plata en caminata, siete deportistas se ubicaron entre los 10 primeros: Arturo Barrios fue quinto en los 10 mil metros; Jorge Mondragón, trampolín; Germán Silva, 10 mil metros
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En Sidney se obtuvieron medallas de los tres metales. (AP)
y, Marijosé Alcalá, plataforma, fueron sextos. Joaquín Gómez, remo, y Daniel García, 20 kilómetros de caminata, se colocaron en la séptima posición, mientras que Miguel Ángel Rodríguez terminó en octavo en 50 kilómetros.
Cuatro años más tarde, en los Juegos del Centenario, no hubo quien se atreviera a pronosticar abiertamente aunque se esperaban buenos resultados. México llevaba equipo de lujo a Atlanta ’96 y de entre 103 representantes, los maratonistas eran considerados entre los máximos favoritos, incluso se hablaba de un dominio absoluto con Dionisio Cerón, Germán Silva y Benjamín Paredes.
Además se esperaba una buena actuación de los andarines Daniel García, Miguel Ángel Rodríguez y Bernardo Segura, del equipo de futbol, del conjunto de nado sincronizado, del clavadista Fernando Platas, entre otros.
103 mexicanos viajarían a Atlanta cargando en los hombros el fantasma de Barcelona `92. Obviamente todos soñaban, desafortunadamente el despertar no fue el esperado.
Arrancan los Juegos Olímpicos de Atlanta ’96 en medio de fuertes medidas de seguridad y del amenazante riesgo de atentados. Afortunadamente sólo se registra un incidente en el Parque Centenario, pero la mayor agresión se vive en los escenarios deportivos, los mexicanos una vez más no pueden y poco a poco empiezan a caer las figuras, los ídolos se desmoronan conforme pasan los días.
¿A quién culpar ahora? A través de Proexcelencia Deportiva se dieron apoyos (aunque no los suficientes, según los atletas) giras, campamentos y resultados previos. Al final la misma historia: solo una medalla.
En esta ocasión sería nuevamente la caminata la especialidad que sacaría la casta, ahora el andar de Bernardo Segura en los 20 kilómetros obtendría el bronce, un lugar más abajo en el podium. ¿Y los maratonistas? ¿Dónde quedó nuestro ‘Dream Team’?
Germán Silva se colocó en la sexta posición y Benjamín Paredes en el octavo. Dionisio Cerón caería el casillero número 15.
Ignacio Zamudio terminó sexto en los 50 kilómetros de caminata; Fernando Platas fue séptimo en plataforma y octavo en trampolín. Mientras que el equipo de nado sincronizado terminó en octavo lugar.
El flamante equipo de futbol integrado por figuras como Claudio Suárez, Alberto García Aspe, Jorge Campos, Luis García, Cuauhtémoc Blanco y Joaquín del Olmo, entre otros, fue eliminado en cuartos de final.
Es importante señalar que México pudo haber ganado la medalla de oro en los 20 kilómetros con Miguel Ángel Rodríguez, pero -una vez más- el panel de jueces consideró que faltaba a la técnica de la caminata y fue descalificado cuando se encontraba al frente de la competencia, a un par de kilómetros de la meta.
Ahora, en Sidney 2000 la situación mejoró considerablemente. Hace cuatro años si alguien hubiese atrevido a vaticinar que nuestra selección obtendría seis preseas, simplemente habría sonado absurdo después de ver los resultados de Atlanta ’96.
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