"Me siento satisfecho con lo logrado": Fernando Platas
Para él la medalla significa "cumplir un sueño, llegar a la máxima meta, sentir que se hicieron bien las cosas, pero también que es el inicio de algo mejor”. Por Mary Paz González
México, D.F.
3 de octubre del 2000
(EsMas.com).-
Envuelto en una docena de elementos de la Policía Federal de Caminos, custodiado como el invaluable tesoro que hoy representa para el deporte mexicano, arribó a esta ciudad el clavadista Fernando Platas.
En medio de aplausos y del arremolinamiento de los compañeros de la lente, el medallista sacó lentamente de una “cangurera” y de un estilizado estuche azul su argenta presea.
A pesar del agotador viaje, su característica sonrisa afloro inmediatamente. Despacio se colocó en el cuello la medalla y la levantó para que los fotógrafos tomaran sus placas.
Se dejó hacer una buena cantidad de fotos: “Fernando, acá”, “Fer, ahora para acá”, “Levanta la medalla”, gritaban los compañeros de la lente.
Fue hasta entonces que pidió unos minutos para abrazar a los suyos, quienes pacientes aguardaban que Fernando atendiera a los medios de comunicación.
Se fundió en un enternecedor abrazo con su madre, primero y enseguida con su orgulloso padre. Luego fueron su hermana y sus sobrinos.
El alud de preguntas llegó. Nunca perdió la sonrisa, el éxito era el mejor motivo.
Fernando comentó que lo que quiere hacer primero es descansar y posteriormente prepararse para la súper final del Grand Prix en diciembre, “ahí estarán los ocho mejores del mundo, sería bueno cerrar el año con un evento de esa magnitud”.
Agregó que a esa competencia, que se celebrará en Tailandia, acudirá también Mary José Alcalá.
A punto de concluir su carrera en Administración de Empresas, Platas adelantó que no sabe si acudirá a los Juegos Olímpicos del 2004 en Atenas, “tengo aún mucho que hacer en cuanto a resultados, seguiré un año o dos más en las competencias y si decidiera acudir a Atenas, sería para conseguir mejores resultados”.
En cada pregunta, con sus ojos fijos en los reporteros y sus manos acariciando su presea, Fernando nos hacía evocar esos momentos donde las cámaras de televisión nos lo mostraban ahí, en el trampolín, sereno, concentrado, decidido y luego, su ejecución. En cada clavado
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Cumplió su sueño.
nos dejaba sin respiración, para luego elogiarlo por su desempeño. Así fue con cada uno de sus clavados.
También él de repente se evadía, saboreando esos instantes de miel, que vivirán por siempre.
Al cuestionarle qué había sentido haber quedado a escasas 30 centésimas de la medalla áurea, Fernando expresó con seguridad, “no sentí coraje, estaba satisfecho, porque hice lo mejor que pude y el chino hizo lo suyo, su ejecución fue mejor y por eso ganó”.
Por eso, esta medalla le representa, “cumplir un sueño, llegar a la máxima meta, sentir que se hicieron bien las cosas, pero también que es el inicio de algo mejor”.
Manifestó orgulloso que la medalla se la dedica a su familia, “ellos han estado atrás de mí en las buenas y en las malas, también le guardo un pedazo a mi entrenador Jorge Rueda y para mis compañeros de equipo, la verdad es que hay mucha gente atrás de un equipo de clavados y para todos ellos también es la medalla”.
Declinó convertirse en entrenador cuando tome la decisión de retirarse, “para eso hay que tener un don y yo no lo tengo, pero creo que puedo hacer mucho si me dedico al concepto Sports Marketing, para que los clavados sean un deporte completamente patrocinado, eso sería el inicio y extenderlo al resto de los deportes”.
Reiteró que el logro de las seis medallas se debió ala inversión”y a creer que los atletas podemos, el deporte tiene esa madurez de tiempo”.
Mientras Fernando Platas seguía respondiendo a los reporteros, su familia seguía aguardando, orgullosa. Al terminar la conferencia, Fernando llamó a sus padres, los abrazó y colgó del cuello de su madre, quien un tanto sorprendida, la miró y lo miró con amor. Sonrojada, permitió que los fotógrafos volvieran a pelearse por hacer sus gráficas.
Parecía que todo había terminado y que por fin podría irse a casa, pero no, aún los reporteros le buscaban para hacer citas con él para sus programas de radio, televisión y demás. Y Fernando Platas, no perdió nunca la sonrisa de felicidad que da el triunfo.
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