”Los felicito ampliamente”: Ernesto Zedillo

El Presidente de México se reunió con los medallistas de los Juegos Olímpicos. Reconoció su trabajo, pidió ver las preseas y por último los invitó a comer la próxima semana.

Por Victor Galván Juárez


México, D.F.
5 de octubre del 2000
(EsMas.com).- “Está muy bonita y pesada”, dijo el presidente de México Ernesto Zedillo a Soraya Jiménez, quien le enseñaba la medalla de oro que ganó en halterofilia en los Juegos Olímpicos de Sidney y a quien seguramente el peso de la presea no le importaba en lo absoluto.

Pero la ganadora del oro olímpico no fue la única atleta que se presentó ante el mandatario en la residencia oficial de Los Pinos. También estuvieron los otros cinco ganadores de metal en Sidney.

A la derecha del presidente, además de Soraya, estaba Noé Hernández, plata en marcha 20 kilómetros, y Víctor Estrada, bronce en Tae Kwon Do. A su izquierda, el abanderado nacional Fernando Platas, plata en clavados trampolín de tres metros; Joel Sánchez, bronce en marcha 50 kilómetros y Christian Bejarano, bronce en boxeo.

Platas bromeó con el presidente de la República cuando le dijo que “ahora sí le voy a presumir mi medalla”, mientras que el mandatario hizo lo propio al pedirle a Víctor que le enseñara la presea: “Ya hasta pensé que la tenía en una caja fuerte, como no vi que la trajera”.

Minutos antes del encuentro, los deportistas fueron llegando uno a uno, rodeados de sus familiares y entrenadores, perfectamente arreglados y distantes de aquellas figuras que se pueden apreciar en los centros deportivos.

El calzado deportivo dio paso a los zapatos perfectamente boleados y los pants a sacos, corbatas y vestido. Joel y Christian, como militares que son, se presentaron en sus uniformes verde.

El nerviosismo era más evidente en algunos, Joel y Noé no lo escondían, mientras que Víctor y Fernando, quienes ya están más acostumbrados a este trato, se sentían como peces en el agua.

Junto con Platas llegó su entrenador, Jorge Rueda, a quien minutos más tarde, Zedillo felicitaría por su “gran trabajo a lo largo de estos cuatros años”.

Ya en la charla, el presidente les


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agradeció por su entrega: “fue una de las pocas veces que me despierto temprano para ver algo que no sea de trabajo, como cuando corrió Ana Guevara, ¡que espectáculo de capacidad y voluntad deportiva!”.

Pero también mostró su gusto por los demás deportes: “pues tuvimos otros ocho atletas entre los ocho mejores lugares en el mundo, ellos también se merecen nuestro reconocimiento, pues para mí su entrega me supo a medalla de oro”.

Así, en confianza, la charla culminó, y solamente la sonrisa de los medallistas inundó el salón.

“Estoy muy feliz y orgulloso, demostramos que los mexicanos somos capaces de triunfar”, dijo Platas, quien al igual que los anteriores abanderados pertenecientes a clavados consiguió un metal.

“Estoy contento de pertenecer a una generación de mexicanos jóvenes, que lucha y que va por más”, aseveró Víctor Estrada, quien aún no está del todo seguro de retirarse del deporte. “tengo que pensarlo de nuevo”, sostuvo.

Soraya está ansiosa de que la operen en sus rodillas, para “empezar con el entrenamiento del nuevo ciclo antes de enero, me muero de ganas de regresar al trabajo”.

Aunque otros piensan en si volverse profesionales o no. “Tengo que decidirlo en esta dos semanas, las ofertas son muy jugosas y yo vengo de una cuna humilde y no sé si brincar al profesionalismo o seguir un par de años de amateur”, confesó a EsMas.com Christian Bejarano.

Joel sólo dijo: “Es una alegría indescriptible... valió la pena el esfuerzo”. Noé tampoco cabía de orgullo, pues “siempre he sido humilde y ahora gracias a mi esfuerzo he visto la recompensa”.

De pronto el salón se vació y los seis deportistas se subieron a distintos autos, con diferentes caminos, con diversas disciplinas, pero con algo en común, una medalla olímpica y la felicitación presidencial.


   
 

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