Después de ocho años otra medalla en box

La medalla de Cristian, significó el reencuentro del boxeo mexicano con el podium olímpico después de dos ediciones sin presea.

Por: Martha Isela González.


México, D.F.
7 de octubre del 2000
(EsMas.com).- Aunque sólo fue un metal de bronce, lo hecho por Bejarano en Australia salva la actuación de un grupo de seis pugilistas que, en ocasiones, fueron víctimas de la mala actuación de los jueces.

El zurdo Bejarano, aún realizando una pelea inteligente, no pudo con el ucraniano Kotelnyk ni con los jueces, quienes terminaron con sus ilusiones al vencerlo 22-14 y sin posibilidades de avanzar a la final de la categoría ligero del boxeo olímpico.

Kotelnyk se mantuvo en ventaja desde el comienzo de la pelea. Con una guardia cerrada impidió a Bejarano meter las manos y a su vez lanzó mejores golpes para, en un suspiro acabar el trabajo hecho por el mexicano durante años.

En el camino al bronce, Bejarano convenció con su técnica al superar a Alazbek Raimkulov, de Kyrgyzstan; al rumano George Lungu y a Gilbert Khunwane, de Botswana.

Los otros puños
Poco a poco fueron cayendo los púgiles mexicanos, quienes no pudieron sortear los octavos de final.
En su debut olímpico Liborio Romero superó a su primer rival el argelino Mebarek Soltani, en la categoría mosca ligero.

Con mucho corazón, Liborio se fue al frente y buscó conectar la mayor cantidad de golpes que le redituó en los puntos necesarios para dar alcance a su rival y superarlo cuando tan solo faltaban 10 segundos para concluir la reyerta, logrando dejar el marcador 16-15.

Ya en su segunda actuación, Romero se convirtió en un mexicano más eliminado en octavos de final tras ser derrotado, más que por su rival, por los jueces que decidieron no marcar los golpes que el púgil azteca conectaba en la humanidad del Lituano Iván Stapovic.

Desde el principio, el mexicano salió proponiendo la pelea ante un lituano que decidió “marcar” y salir en una táctica que pareció agradar mucho a los jueces, ya que dieron puntos a golpes que realmente no lo merecían.

César Morales también avanzó a la segunda ronda, en los 54 kilos, al derrotar en cuatro rounds por puntos 13 a 8, al ugandés Abdu Tebazalwa en un agresivo combate que por un momento hizo suponer que el escenario del “Centro de Exhibiciones” podría ser testigo de más


México volvió al mapa.

victorias pero, desafortunadamente, las cosas no resultaron y, en el siguiente encuentro cayó ante el rumano Oteanu George-Crinu por un aplastante 24-8.

Poco después de haber iniciado el cuarto asalto, las ‘porras’ de apoyo a Morales dejaron de escucharse cuando el boxeador se desmoronaba ante el recio boxeador rumano.

Una herida, quizá la menos importante, denotaba Morales en el pómulo derecho, la herida principal quedó en su espíritu de lucha que no fue suficiente para salir con la mano en alto de la dura batalla.

Las segundas rondas se convirtieron en la maldición de los mexicanos, ya que ahí también cayó Francisco Bojado, en la categoría de los 57 kgs., quien había logrado su pase a la segunda ronda al vencer por la vía de réferi suspende combate al etiope Yohanes Shiferaw.

Aparentemente, Francisco Bojado respondía a las expectativas al avanzar en el torneo olímpico, pero su táctica de cambiar constantemente de guardia no surtió efecto ante el ruso Kamil Dzamalutdinov, quien lo dejó fuera por estrecha ventaja de 15-12.

Resultado que se dio gracias a la experiencia del ruso -que influyó en los jueces- más que por sus golpes.

Mientras que, de manera contundente, el mexicano José Luis Zertuche se impuso al nativo de Guinea, Sidi Sandy en enfrentamiento correspondiente a la categoría de los 71 kilogramos para conseguir su pase a la siguiente ronda del torneo de boxeo olímpico.

En sus actuaciones el mexicano mostró buena técnica, pero ante el rumano Marin Simion, fue derrotado por superioridad manifiesta (RSCO). Donde una vez más se puso de manifiesto el poder físico y la potencia de golpes que traen los boxeadores europeos fueron demasiado para la valentía y el espíritu de lucha que puso Zertuche.

Quien de plano no cumplió con las expectativas fue Daniel Ponce, que cayó en su primer encuentro ante Vladimir Sidorenko, de Ukrania.

De esta manera, el boxeo mexicano obtiene su medalla número once en justas olímpicas. Bejarano integra ya la lista encabezada por Ricardo Delgado y Antonio Roldán, quienes hasta el momento son los únicos ganadores de preseas doradas.
   
 

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