Gary Hall es de las grandes figuras de Sidney 2000

Desde hace un año que se enteró que era diabético ha cambiado su forma de ser y ahora es más consciente de que "los Dioses de la piscina... también son humanos"


Sidney, Australia,
15 de septiembre del 2000
(DPA).- Los dioses de las piscinas también son humanos. Esa dura lección la aprendió, por ejemplo, el "rebelde" astro estadounidense Gary Hall Jr. hace poco más de un año, cuando se enteró de que era diabético.

La noticia tomó por sorpresa al nadador norteamericano, conocido por su estilo agresivo, quien llegó a anunciar que, en los Juegos Olímpicos de Sidney, aplastaría "como a guitarras" a sus rivales australianos.

Cuando recibió la noticia de que pasaría el resto de su vida como dependiente de insulina, Hall sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor: "Pensé que todo estaba acabado. No sabía si podría volver a nadar".

Varios meses debieron pasar antes de que decidiera enfrentar el mal como si fuera un rival en las piscinas y convertirse así en "un rebelde con causa". No siempre los grandes sustos logran cambiar la postura de "superhombres" de los grandes campeones de las piscinas.

El principal rival de Hall en las pruebas de 50 y 100 metros, el ruso Alexander Popov, quien buscará conquistar en Sydney por tercera vez consecutiva la medalla de oro en ambas modalidades, no ha cambiado mucho tras el ataque criminal que sufrió en Moscú en 1996.


Hall es de las figuras de Sidney.



En esa ocasión, poco después de terminados los Juegos de Atlanta, Popov fue gravemente herido por cuchillazos que recibió en los pulmones y riñones de un vendedor de melones que lo atacó "como si fuese un toro", como recuerda.

Aun habiendo estado muy cerca de la muerte, Popov sigue portándose como "el príncipe del sprint", a quien lo único que le importa es la victoria. "Los rusos solíamos pensar que, si uno no es el primero, no es nada", dice Popov, quien vive actualmente en la capital australiana, Canberra, con su esposa y su hijo y se prepara para buscar su tercer doble oro olímpico en Sidney.

"Si uno gana una vez la medalla de oro olímpica, se vuelve famoso. Si la gana dos veces, se vuelve probablemente grande y, si lo hace por tercera vez, se convierte en historia", dijo el "príncipe".

Pero el australiano Kieren Perkins, quien también busca en Sidney su tercera medalla olímpica -en la prueba de 1.500 metros-, asegura que, tras el nacimiento de sus dos hijos, ya no ve como tan importante ser el "número uno". Lo fantástico de tener hijos es que pone las cosas en perspectiva y hace ver que todo eso es muy insignificante", dice Perkins.
   
 

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