Holanda gana y España a esperar
Los peninsulares perdieron 18-25, 17-25, 26-24 y 21-25. Ahora dependerán de un triunfo de Kenia sobre Australia.
Sidney, Australia
25 de septiembre del 2000
(EFE).-
España deposita en la selección egipcia todas sus esperanzas de acceder a la fase final, ya que un triunfo del campeón africano ante Australia le abriría automáticamente la puerta de los cuartos de final.
Ante Holanda, campeón olímpico en Barcelona '92, la selección española luchó desesperadamente en busca de la clasificación matemática. Pero no pudo ocultar sus dos grandes carencias: los problemas con el saque en salto de sus rivales y la poca efectividad del bloqueo.
La terrorífica media del sexteto holandés, que se sitúa en los dos metros; la experiencia de Peter Blange, uno de los mejores colocadores del mundo, y la contundencia en ataque de Guido Gortzen y Richard Schuil fueron una rémora insalvable.
En el primer set, Holanda comandó siempre el marcador (9-6, 15-10, 19-14). El equipo español derrochó ilusión y empeño en hacerlo lo mejor posible, sin éxito.
En jugadas dudosas tampoco la suerte le sonreía. El árbitro búlgaro Stoyan Stoyanov, de malos recuerdos, se encargaba de inclinar la
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Foto Reuters
balanza a favor de los holandeses.
Tras anotarse el primer set (25-18), Holanda quiso sentenciar este compromiso cuanto antes. Veintitrés minutos más tarde se situó con un favorable (2-0) que presagiaba un rápido desenlace.
España trató de evitarlo a toda costa. Rafa Pascual anotó puntos casi imposibles y se reencontró con su juego. Pero cuando los españoles estaban en posesión del saque, tiraban por la borda la escasa ventaja obtenida con enorme esfuerzo (8-11).
El líbero Alexis Valido dio lo mejor de sí mismo en cada defensa. Pepe Casilla pagó en algunas fases su inexperiencia, pero siguió luchando. Ernesto Rodríguez aportó serenidad en recepción y Miguel Angel Falasca se encaró con el bloqueo holandés. Toda esta entrega tuvo su recompensa (22-22, 23-24, 24-25 y 24-26).
España buscó con ahínco el triunfo en la cuarta manga, que le hubiese permitido empatar el encuentro. Fue el mejor set de los españoles y, sobre todo de Pascual, en todo el torneo. Triste consuelo para el futuro incierto que aún le aguarda.
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