| Alina Kabaeva de obesa a reina
Kabaeva, que cuando era niña fue rechazada por varios entrenadores porque estaba gorda, cumple ya tres años como absoluta dominadora de la rítmica internacional.
México, D.F.
27 de septiembre del 2000
(EFE).- El contorsionismo, deporte no incluido en el programa olímpico, llega a los Juegos de Sidney de la mano de Alina Kabaeva, la rusa que en los dos últimos años ha revolucionado la gimnasia rítmica mundial con su incomparable flexibilidad.
Kabaeva debutará el jueves en Sidney con el propósito de ganar a los 17 años el único título que no aparece aún en su nutrido historial, que ya incluye, sólo en concurso completo individual, tres campeonatos europeos y uno del mundo, además de otro buen número de medallas por equipos y por aparatos.
Kabaeva, que cuando era niña fue rechazada por varios entrenadores porque estaba gorda, cumple ya tres años como absoluta dominadora de la rítmica internacional. Una feliz combinación de agilidad y flexibilidad la sitúan más cerca del contorsionismo que de la gimnasia tradicional, pero, hoy por hoy, no hay sobre el tapiz rival capaz de saltar más que ella o doblarse con mayor facilidad.
Nacida en 1983 en Taskent, Kabaeva era la hija de un futbolista profesional que condujo a la familia por diferentes ciudades de Uzbekistán, Kazajistán y Rusia. Alina, aficionada a la gimnasia rítmica desde muy pequeña, pasó por sucesivas escuelas que la rechazaron por sus kilos de más. Hasta que, en 1994 en Moscú, cayó en manos de la prestigiosa preparadora Irina Viner.
"La niña tenía las dos cualidades esenciales en la gimnasia: salto y flexibilidad. El resto podía conseguirse con una mejora en la alimentación, el estilo de vida y el entrenamiento", recuerda
Viner.
Los éxitos tardaron cuatro años en llegar. Kabaeva, en su quinta salida de Rusia con el equipo nacional, se proclamó en Portugal campeona de Europa a los 15 años. En 1999 revalidó el título en Budapest y sumó a su currículum el de campeona del mundo; en Osaka, además del título individual, ganó el oro por equipos y dos más por aparatos. La ucraniana Elena Vitrichenko, defensora del cetro mundial, quedó relegada a la quinta plaza. Ambas volverán a verse sobre el tapiz de Sydney.
En el año 2000 ha sido intachable: en marzo ganó el prestigioso torneo internacional de Thiais (Francia) con cuatro dieces en sus cuatro salidas al tapiz y en junio logró su tercer título europeo en Zaragoza, donde también obtuvo tres victorias por aparatos y condujo al equipo ruso a lo alto del podio gracias a otros cuatro dieces en la competición por países.
Hoy, la que fue una niña gorda mide 1,60 y pesa 42 kilos. Le gustan los clásicos de la literatura rusa y la música de Beethoven y Tchaikovski, pero también escucha a Backstreet Boys, Spice Girls y Prodigy. Se entrena 36 horas a la semana, un programa no excesivo para una gimnasta de su categoría.
"La naturaleza me dio esta flexibilidad. Yo no hago nada por mejorarla... Nací con ella", asegura Kabaeva
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| La plasticidad de Kabaeva. Foto Reuters |
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| La belleza de la gimnasia rítmica en el rostro de Kabaeva. Foto Reuters |
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