Argentina bota a Brasil del torneo

El equipo de Carlos Getzelevich se impuso en cuatro sets a su archirrival sudamericano para sacarlo del camino rumbo a la medalla de oro.


Sidney, Australia
27 de septiembre del 2000
(EFE).- Argentina hizo suya la más bella victoria de su historia en el voleibol masculino ante Brasil.

Esta vez la escuadra albiceleste derrotó a su contrincante 3 sets a 1 con parciales 17-25, 25-21, 25-19 y 27-25, sacando de la competencia a uno de los equipos favoritos para pelear por alguna de las medallas en los Juegos Olímpicos.

Dicha victoria argentina sobre Brasil sólo es comparable con aquel 3-2 que le endosó en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, donde también dejó fuera a los cariocas de las semifinales olímpicas del voleibol masculino.

La selección argentina, que en los últimos 21 enfrentamientos ante Brasil no había logrado vencerlo, destrozó con un certero golpe a su más encarnizado rival.

Brasil inició como favorito, pero no supo estar a la altura.

En un partido de desgaste psicológico y con el trasfondo eterno de convertir el duelo sudameriano entre ambos como un partido clásico, el equipo argentino se mostró mucho más compacto y sus acciones estuvieron caracterizadas por la contundencia.

Argentina sólo titubeó en el primer set y después logró dominar a una selección que nadie logró derrotar en sus 5 partidos anteriores.

Incluso el veterano argentino Hugo Conte dudó en algunos lances, lo que obligó al director técnico Carlos Alberto Getzelevich a reemplazarlo por Pablo Porello.

Brasil llevó siempre el mando con significativas ventajas que estuvieron entre los 4 y 6 puntos (10-6, 19-15, 21-15).

Los endiablados saques de Giba Godoy Filho no dieron ninguna opción a los albicelestes en el primer set, perdiendo por 17 a 25.

Con la entrada de Pablo Pereira y el retorno de Conte en el segundo set, el juego argentino adquirió una mayor consistencia, que pronto se vio reflejada en el marcador.

Un bloqueo


Tremenda victoria argentina. Foto AFP

de Alejandro Spajic frenó en seco el ataque de Dante Amaral y Argentina se situó por primera vez en ventaja, 3 a 4 fue el marcador, y ya no la cedió hasta el final.

El joven Dante, hasta hoy uno de los jugadores más regulares de la selección brasileña, comenzó a ser controlado, mientras que la potencia en los servicios de
Giba decreció y la peligrosidad brasileña fue apagándose paulatinamente.

Argentina comenzó a ser superior, aunque sus puntuaciones todavía fueron ínfimas; 13-14, 17-19 y 21-23 indicaban los parciales.

Sin embargo, dos remates de Marcos Milinkovic, capitán del grupo albiceleste, establecieron el definitivo 21-25 y set para Argentina.

En el tercer parcial, Brasil fue ya un espejismo. Max Pereira, que remplazó a Dante, se desmoralizó poco después de pisar la cancha.

Un bloqueo de Spajic y a continuación otro de Leonardo Maly, dieron a su equipo una clara ventaja por primera vez (4-9). Brasil más que nunca extranó a su capitán, Nalbert Bitencourt.

Radames Lattari, director técnico del equipo brasileño, agotó los tiempos muertos y ordenó variaciones tácticas en los ataques.

Todo resultó infructuoso. Argentina se anotó su segundo set por 19-25 y de nueva cuenta Milinkovic firmó el último tanto.

Brasil reaccionó con firmeza en el cuarto set, pero no logró despegarse. Sus adversarios ya conocían la fórmula para derrotarles y no la desperdiciaron.

Este set fue el que le dio el triunfo a los argentinos. Al final el encuentro registró una diferencia pequeña, Argentina 94 puntos y Brasil 90.

La selección argentina escribió así otra brillante página. Acudió a Sidney con el objetivo de finalizar entre los ocho mejores y, hasta ahora, no sólo lo consiguió sino que puede hacerse un espacio en el podio.
   
 

© 2000 EsMas.com derechos reservados de Comercio Mas, S.A. de C.V.