Nada peor que un equipo africano herido a mitad de partido
Las historias recientes del fútbol olímpico indican que no existe peor rival que un equipo africano herido a mitad de partido o que tenga al menos unos pocos minutos para reponerse.
Sidney, Australia
30 de septiembre del 2000
(EFE).-
Las historias recientes del fútbol olímpico indican que no existe peor rival que un equipo africano herido a mitad de partido o que tenga al menos unos pocos minutos para reponerse.
Camerún, que hoy ganó el oro olímpico en Sidney al derrotar a España en la tanda de los penaltis, estaba virtualmente derrumbado con el 0-2 con que se fue al descanso, desventaja que pudo ser más amplia de no haber acertado el portero camerunés Idriss Kameni al arrojarse hacia el lado indicado en un penalti del que se había hecho cargo Angulo.
España acariciaba el oro, pero quienes recordaban las últimas andanzas de los equipos africanos en los Juegos Olímpicos no se animaron a dar por muerto al "león indomable" de Jean-Paul Akono.
Todo indica que el día que cambien los reglamentos del fútbol y permitan sustituir a todo un equipo en el segundo tiempo, el gran negocio será tener en el banquillo a once africanos bien entrenados para remontar resultados desfavorables.
Y si no son 45 minutos, un poco más de media hora estará bien, porque puede sobrar tiempo. Lo aconsejable es hacerlos salir al campo en situaciones límite, porque si tienen que jugar cuando el equipo está en ventaja, probablemente el asunto no funcione.
A terminar el primer tiempo Camerún estaba hundido, a los 57 andaba por el campo como si nada hubiera pasado, porque había empatado a dos, y de allí en más se dedicó a buscar una victoria que no logró en el tiempo reglamentario, ni con la ayuda del árbitro mexicano Ramos Rizo, por muy poco.
|
|

Reaccionaron cuando parecía que España ganaría facilmente. Foto: AFP.
La victoria la consiguió en la tanda de los penaltis, después de haber apabullado a una formación diezmada por las expulsiones de Gabri y José Mari.
Hace cuatro años, en Atlanta'96, Nigeria se distrajo contra Brasil y perdía 3-1 en las semifinales. Sobre el final del partido, empató 3-3 y en la prórroga Kanu marcó el tanto de oro, que puso a su equipo en la final ante Argentina.
En el partido decisivo, los sudamericanos ganaban 2-0 y los nigerianos, muy cerca del límite de tiempo, empataron y cuando los argentinos reaccionaron uno de ellos tuvo que ir a buscar el balón por tercera vez entre las mallas.
En Sidney, Camerún destrozó el suelo olímpico de Brasil con un gol de oro en los cuartos de final (1-2) y frente a Chile, en las semifinales, perdía 0-1 a los 77 minutos, empató a los 83 y con un penalti se clasificó finalista a los 89.
Hay quienes afirman que el fútbol de África no tiene recursos y que su soporte principal es el despliegue físico de sus jugadores, pero también hay que admitir que juegan con mejor ritmo y rinden más en los minutos finales que al principio.
Los australianos, que en un primer momento se mantuvieron en silencio como si estuvieran en un concierto de un solista de guitarra, vieron al león herido, volcaron su aliento hacia el que sufría y celebraron al final.
La historia se repite en Sidney, donde además de ganar el oro en una final de angustia para su rival, Camerún se cargó unos días antes al favorito Brasil, también en una situación límite.
|