Gran Bretaña es el máximo ganador de la vela en Sidney
De sueños y despertares violentos a la realidad en que la Gran Bretaña fue la triunfadora indiscutible sobre las aguas de los Juegos del Nuevo Milenio.Por Javier Sánchez.
Sidney, Australia
30 de septiembre del 2000
(EFE).-
Los tripulantes británicos se alzaron como los grandes triunfadores en los Juegos de Sidney al sumar en total tres medallas de oro y dos de plata, en las once clases que forman parte del programa olímpico.
El equipo británico conquistó la supremacía de estos Juegos en las clases Europa, Laser y Finn, con el oro; mientras que la plata fue ganada por sus veleristas de 49er y Star. Son cinco medallas que los ubica en el lugar más alto de la clasifiación de la vela olímpica y eso una muestra de buena planeación y de terminar el trabajo con resultados positivos.
El nivel que demostraron los navegantes en las competencias individuales como Shirley Robertson, en Europa, de Ben Ainslie, en Laser, y de Iain Percy en Finn fueron sobresalientes, al colocarse siempre en alguno de los lugares del podium y sin malos resultados en sus actuaciones personales.
Las preseas de plata que obtuvieron las tripulaciones compuestas por Barker y Hiscoks en 49er, así como la de Walker y Covell en Star, se mantuvieron con la opción de poder ser de oro hasta los momentos finales.
Los Juegos de Sidney también dieron gratas sorpresas, como es el caso de Argentina, que dio un gran paso en el desarrollo de sus veleristas, al obtener una medalla de plata en Mistral masculino, y dos bronces, en 470 masculino y en Europa, con lo que dobló de golpe su número histórico de medallas.
También Austria, que a pesar de no contar con costa, termina su participación en Sidney con dos medallas de oro, las que lograron sus navegantes en Mistral masculino y en el Tornado.
Las decepciones de último momento en estos Juegos, fue Brasil, porque dos claros oros se convirtieron en plata durante la última competencia, como le ocurrió a Robert Scheidt en Láser, y a Torben Grael y Mauricio Ferreira en Star.
Por lo que toca a España, no ha podido mantener su tradición en vela de Juegos Olímpicos sin aportar ninguna conquista al medallero general de su delegación y se han tenido que conformar con ocho de sus diez tripulaciones dentro de las diez primeras.
Se puede hablar de decepciones ibéricas, tal vez sería en Tornado, 49er y Star. En la primera, Fernando León y José Luis Ballester no tuvieron el nivel que de ellos se esperaba como los campeones olímpicos que defenderían su título, mientras que Santiago López Vázquez y Javier de la Plaza, en la segunda, se quedaron a las puertas de conseguir alguna medalla, lo cual no pudieron hacer ni como los actuales campeones mundiales.
En Star, José María van der Ploeg y Rafael
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Levaron anclas y partieron de Sidney. Foro: Allsport.
Trujillo tampoco navegaron con apego a las expectativas que se tenía de ellos. Su irregularidad terminó por afectar los resultados que tuvieron.
También hay que ponderar las sorpresas que se presentaron, una de las más destacadas es la de Neus Garriga, una navegante que se integró a su equipo en el último momento y que logró obtener el bronce de la clase Europa, en sus primeros Juegos. No se puede olvidar a Mari Carmen Vaz en el Mistral femenino, con diploma olímpico en una clase que estuvo muy disputada y en la que finalizó en un puesto por encima del décimo, que para ella siempre fue inalcanzable.
La lista de las decepciones no termina y el papel que desempeñaron los anfitriones, que con todo y que lograron capturar dos preseas áureas, una de plata y una más de bronce, no fue lo que de ellos se esperaba: la flota dominadora de los Juegos. A ellos este deporte de las regatas les ha cobrado la factura.
Por otra parte, si hay que criticar alguna cosa en estos Juegos es, precisamente, las regatas. El comportamiento del viento y de las corrientes en un lugar muy encerrado para celebrar las competencias no fue lo mejor, hubiera sido más propicio un pantano que el mar. Fue una auténtica pesadilla para los veleristas, muy en particular para aquellos que aparecían como amplios favoritos y líderes en cada clase, que veían cómo se les venían abajo sus resultados, así como su prestigio con estos extraños cambios de viento.
Y obiamente, por el contrario, los que en un principio no eran considerados para ocupar los puestos para las medallas y que estaban descartados, los cambios de viento no les afectaba porque no tenían nada que perder y en condiciones normales nunca se hubieran imaginado siquiera alcanzar a estar entre los tres mejores.
Fueron tantas las críticas que recibieron los miembros del comité organizador, que tuvieron que salir en defensa los diferentes medios de comunicación locales y como la mejor defensa es un buen ataque, de nuevo Barcelona y la supuesta suciedad del puerto olímpico volvió a salir, como ya ocurrió también en Savannah, hace cuatro años.
De esta forma fue como se recordó que los veleristas en Barcelona compitieron en aguas donde supuestamente había ratas y suciedad, condiciones no propicias para la navegación. Esta vez no hubo ratas aunque sí otro tipo de fauna, como los tiburones que no fueron vistos, pero de haberlos, al encontrarse con uno de ellos cuando se colgaban del trapecio, una tragedia hubiera obscurecido la celebración de los Juegos completamente.
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