Se buscan reyes para la playa

Los nativos de Brasil y Estados Unidos lucen como favoritos indiscutibles. El escenario será Bondi Beach, a 31 kilómetros de parque olímpico.


Sidney, Australia
14 de septiembre del 2000
(EFE).- Bondi Beach, la instalación más conflictiva de los Juegos de Sidney, escenario del torneo de voleibol de playa, elegirá a nuevos "reyes" de una modalidad deportiva que carecerá de su mayor estrella, el estadounidense Karch Kiraly, a causa de una lesión.

Kiraly, quien junto a su compañero Kent Steffes, inauguró el palmarés olímpico de este deporte en los juegos de Atlanta ‘96, no podrá optar a la lucha por las medallas. Kiraly, que también había ganado el oro con la selección estadounidense de voleibol sala (Los Angeles '84 y Seúl '88), quedó marginado por una dolencia en el hombro derecho.

La baja de Kiraly despeja el camino de los máximos favoritos: las parejas brasileñas Emanuel Rego-José Geraldo Loiola y Ze Marco-Ricardo Costa.

También cuentan con grandes aspiraciones de subir a podio el dúo argentino formado por Eduardo Martínez-Martín Conde, quienes han cerrado una brillante participación en el circuito mundial de esta temporada.

Las féminas serán las primeras en debutar, el próximo día 16. La brasileña Sandra Pires, oro en Atlanta


Todo listo para empezar. AP

'96, tiene ahora una nueva compañera: Adriana Samuel (plata en los pasados juegos). Ambas anhelan convertir a su país en el dominador absoluto de este deporte.

Pero sus compatriotas Adriana Behar y Kelly Shelda, junto a las estadounidenses Jennifer Jordan y Annette Davis, han demostrado en los últimos torneos que el metal más preciado también está a su alcance.

La presencia iberoamericana se amplia con otras parejas de prestigio, como la mexicana formada por Hilda Gaxiola-Teresa Galindo, y la portuguesa María José Almeida y Patricia Pereira.

La playa de Bondi, a 31 kilómetros de parque olímpico, con una impecable instalación para 10 mil espectadores, ha conseguido que se olviden los numerosos problemas que atravesó en los últimos meses. Los manifestantes, que expresaron su malestar por la construcción del estadio en una de sus playas favoritas y que temían por su calidad de vida, han cedido en sus reivindicaciones.

Dentro de dos días, comenzarán a disfrutar con las evoluciones de un deporte que se convirtió en toda una revelación hace cuatro años.


   
 

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