Rusia espera reaparecer en Sidney

El luchador grecoromano Alexander Karelin está listo para derribar de miedo a sus contrincantes olímpicos y darle a su país la medalla de oro en su categoría.


Moscu, Rusia
11 de septiembre del 2000
(APTN).- Hay poca gente en el mundo que provoque tanto miedo como el tricampeón olímpico de lucha greco-romana Alexander Karelin.

Con sus 130 kilos (286 libras), su grueso cuello, su enorme frente, sus ojos hundidos y, sobre todo, su inmensa musculatura en brazos, piernas y espalda, no es alguien que uno quiera encontrarse en un callejón oscuro o en una competencia de lucha.

Famoso por una maniobra en la que tira a su rival por sobre su cabeza, Karelin jamás perdió una contienda internacional y tiene prácticamente garantizada la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sidney.

Karelin es una de las esperanzas de medalla más sólidas que tiene Rusia en los juegos, pero no la única. De hecho, los rusos esperan ser tan dominantes como la vieja Unión Soviética pese a la falta de dinero para costear las actividades de sus deportistas y a la escasez de instalaciones adecuadas para entrenarse.

Los rusos son muy fuertes en natación, gimnasia, pista, vóleibol, boxeo, clavados, tiro y esgrima.

Las autoridades rusas pronostican que su delegación desplazará a Estados Unidos del primer lugar en el cuadro de medallas, con 36 preseas doradas, diez más que en los últimos juegos, los de 1996 en Atlanta, en los que terminó segunda, lejos de los estadounidenses.

Si ese pronóstico se cumple, Rusia habrá renacido de sus cenizas y recuperado el sitial de honor de la Unión Soviética, cuya disolución en 1991 hizo que el poderoso equipo soviético se desperdigara entre las nuevas repúblicas.

Muchos opinaron entonces que la maquinaria deportiva rusa no sólo no mejoraría, sino que declinaría por la falta de fondos y de equipo. Los deportistas rusos, no obstante, son cada día mejores.

"Este fenómeno es una verdadera sorpresa. La ética deportiva que se inculcó hace años sigue vigente", comentó el historiador olímpico Valery Shteinbakh.

Además de la de Karelin, Rusia da casi por descontadas las medallas doradas de Vyacheslav Voronin en salto en alto, Svetlana Masterkova en los 800 y 1,500 metros, y de los gimnastas Alexei Nemov y Svetlana Khorkina.

Dmitry Sautin y Yulia Pakhalina son fuertes candidatos en clavados, lo mismo que Yuri Borzakovsky en los 800 metros, distancia en la que pelea de igual a igual con los africanos.

Rusia sigue siendo fuerte en deportes que dominó en la era soviética, como esgrima, lucha y gimnasia, y se


Esperando por el oro.AFP

ha convertido en potencia de otras disciplinas menos tradicionales, como nado sincronizado y handbol.

Deportistas y técnicos rusos atribuyen sus éxitos a los programas de la era soviética. La maquinaria deportiva soviética sigue produciendo atletas y muchos técnicos optaron por quedarse en el país pese a tener ofertas mucho más lucrativas en el exterior.

"En otros países no hay tantos técnicos capacitados, aún cuando nuestros entrenadores son de los que menos ganan en el mundo", expresó el técnico de clavados Alexei Yevantulov. Agregó que su equipo no tiene dinero para comprar trampolines nuevos y se entrenará en Italia las dos semanas previas a los juegos. El deporte ruso es el éxodo de deportistas, que buscan en el exterior los lucrativos auspicios que no encuentran en casa.

El único deportista que es una verdadera personalidad y gana dinero explotando su imagen dentro de Rusia es Karelin.

Karelin es además un diputado por el Partido Unidad. Aparentemente se le ofreció el cargo por su imagen de persona inquebrantable y ecuánime, pero no parece tener ningún programa político.

Ni siquiera el gran Alexander Popov, la figura dominante de la natación mundial, goza del reconocimiento de que disfruta en Australia, donde reside. Si fuese australiano, probablemente estaría ganando millones de dólares en publicidad.
"No quiero decir nada malo, pero en Sidney hay una calle que lleva mi nombre y en Rusia no", declaró recientemente Popov.

El gobierno ha tratado de darle más espacio al deporte. El presidente Vladimir Putin, quien tiene un cinturón negro en judo, preside una comisión para preparar a los deportistas para los juegos de Sidney.

Los deportistas que ganan medallas de oro recibirán un premio de 50 mil dólares, las medallas de plata representarán 20 mil y las de bronce 10 mil dólares.

Para algunos deportistas, el hecho de no tener los incentivos económicos ni las instalaciones de que gozan los atletas de otros países constituye un aliciente en sí mismo.

"Es cierto, no nos entrenamos en las condiciones deseadas", manifestó Voronin, el campeón mundial de salto en alto, quien dice que a veces debe hacer cola para levantar pesas debido a que no hay equipo suficiente.

"Lo que me incentiva es que soy ruso. Y debemos demostrar que seguimos siendo mejores que todos. Que nos deben temer", agregó.




   
 

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