Sheets logró más que una simple victoria contra Cuba

El lanzador estadounidense Ben Sheets, quien guió a Estados Unidos a la medalla de oro en el béisbol olímpico, nunca imaginó que su actuación amargaría una gran fiesta popular a 11 millones de cubanos.


idney,Australia
28 de septiembre del 2000
(REUTERS).- El lanzador estadounidense Ben Sheets, quien guió a Estados Unidos a la medalla de oro en el torneo olímpico de béisbol, nunca imaginó que su actuación amargaría una gran fiesta popular a 11 millones de cubanos.

Aparte del revés en béisbol, a los cubanos les dolió mucho que se quedaran sin medallas cuatro boxeadores, el equipo masculino de voleibol y la campeona mundial en 400 metros con vallas, Daimí Pernía. Todo en una jornada de matices grisáceos.

El triunfo, la noche del miércoles, fue el cuarto de Estados Unidos frente a 25 derrotas ante los cubanos en la historia de los encuentros oficiales entre los dos países, pero coincidentemente fue el colofón del día más trágico en la historia del deporte cubano.

"Nunca habíamos tenido un día tan malo en ninguna competencia internacional," dijo Pedro Cabrera, portavoz de la delegación olímpica cubana.

El funcionario, sin embargo, aclaró que "mantenemos el espíritu en alto. La dignidad es tan importante como las medallas."

Ni la medalla de oro del luchador Filiberto Azcuy, la número 50 de Cuba en olimpiadas, ni el sorpresivo bronce de Urbia Meléndez en taekwondo pudieron aminorar el golpe sufrido.

Antes de partir la delegación cubana hacia Sidney, las autoridades no quisieron hablar de pronósticos, aunque internamente aspiraban a obtener de 12 o 14 medallas de oro, incluida la de béisbol.

Hasta el momento, cuando faltan cuatro días para el final de la Olimpiada, Cuba ha ganado cuatro medallas de oro, ocho de plata y dos de bronce.

FIESTA DE LOS COMITES DE DEFENSA DE LA REVOLUCION

Cada año, la noche del 27 de septiembre los cubanos salen a las calles para comer y beber, festejando su mayor fiesta popular anual: el aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución, fundados por el presidente cubano Fidel Castro hace 40 años.

Este año la fiesta revestía un carácter especial, pues iba a servir para celebrar el regreso a la isla de Elián González, el niño náufrago que permaneció retenido en Miami contra la voluntad de su padre, además del tercer título olímpico en béisbol y una victoria más ante Estados Unidos.

Pero no contaban con Sheets, un joven lanzador de 22 años que mantuvo un control absoluto sobre la poderosa ofensiva cubana e hizo recordar a Burt Hooton, quien en el


Sheets, un futuro prometedor en Grandes Ligas.Reuters

mundial de Colombia en 1970, realizó una labor similar, aunque en aquella ocasión Cuba dio la vuelta al juego en el último episodio y se llevó el título.

Hace 30 años, el manager de los cubanos era el mismo: Servio Tulio Borges, quien tuvo una carrera invicta al frente de la selección de Cuba entre 1969 y 1982, cuando perdió en los Juegos Centroamericanos y fue relevado de su cargo.

Tras trabajar en el extranjero como funcionario por varios años, Borges regresó a dirigir al equipo cubano en la Copa Intercontinental de Edmonton y después se retiró para trabajar en la Confederación Panamericana en México durante cinco años.

Su regreso al equipo nacional cubano fue hace unos meses, pues los dirigentes de esa isla, incluido el presidente Castro, confiaban en el veterano mentor para vencer a los profesionales, quienes hicieron su primera presentación en Juegos Olímpicos.

UNA DERROTA CON GRAN IMPACTO

La derrota del miércoles causó un gran impacto y aunque los otros deportistas cubanos en el estadio trataron de mantenerse alegres al lograr una medalla de plata más, sus caras no ocultaban el sentimiento de la derrota.

Tampoco lo ocultaron el presidente del Insituto Cubano de Deportes, Humberto Rodríguez, ni el del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández.

"El juego de esta noche lo queremos ganar no porque sea Estados Unidos, sino porque es por la medalla de oro," dijo Fernández poco antes del juego.

Sin embargo, el perder la medalla de oro quizás no dolió tanto a los cubanos presentes en Sidney, como por haber sido una derrota en su deporte nacional ante su archirrival deportivo y político.

Incluso, cuando en 1999 cayeron ante Estados Unidos en los Juegos Panamericanos en Winnipeg fue en eliminatorias y al final se llevaron el gato al agua, derrotando inobjetablemente a los "yumas," como llaman en la isla a los estadounidenses.

Para borrar esta derrota, los cubanos tendrán que esperar cuatro años hasta la próxima olimpiada, mientras para Borges posiblemente haya significado el fin de su carerra como manager y para millones de cubanos una fiesta a medias.

El béisbol en Cuba, como el fútbol en Brasil o Argentina, se lleva en la sangre y al igual que se celebran las victorias a lo grande, las derrotas duelen también en el corazón.
   
 

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