Baloubet de Rouet, estrella olímpica de linaje

Baloubet es para la equitación de hoy lo que el brasileño Ayrton Senna fue para el automovilismo de Fórmula Uno en la década de 1980.


Sidney, Australia
10 de septiembre del 2000
(REUTERS).- Por Mario Andrada -Pocos atletas olímpicos desembarcarán en Sydney con la misma aura unánime de superioridad que Baloubet de Rouet.

El garañón francés de 11 años es uno de los "espías" de la delegación brasileña, llevando sobre su lomo al jinete Rodrigo Pessoa y el título del mejor caballo del mundo.

Es la atracción diaria en el centro ecuestre de Horsley Park, donde se disputarán las competencias olímpicas de equitación. Su elegante figura llama la atención cuando sale para un simple paseo o para pastar.

"Se lo merece, es el mejor caballo del mundo, la estrella de aquí," dijo Ismar Arebalo, que hace cuatro años trabaja en el centro ecuestre de Nelson Pessoa y que hace por lo menos un año cuida exclusivamente del caballo valorado en cinco millones de dólares.

Baloubet es para la equitación de hoy lo que el brasileño Ayrton Senna fue para el automovilismo de Fórmula Uno en la década de 1980.

"Es un caballo histórico. De esos que surgen una vez en cada generación. Está al nivel de Milton (el tordillo inglés triunfador en Atlanta) y de Japeloup (el castaño francés héroe de Barcelona)," explicó Nelson Pessoa, padre de Rodrigo.

Baloubet pertenece al empresario portugués Diogo Pereira Coutinho. De su dueño, Arebalo recibió instrucciones simples: "Debes tratarlo como una mujer, con mucho cariño, azúcar y manzanas."

El tratamiento de estrella incluye el período en que el caballo castaño, cuyo pelaje tiene un brillo fulgurante, vuela de una competencia a otra.

"Sólo estoy lejos de él durante los despegues y los aterrizajes porque el personal no me lo


Mancuerna de lujo (Foto: AFP)

permite. Fuera de eso paso todo el tiempo sentado en un banquito que queda enfrente del contenedor, brincando con él o viendo si necesita alguna
cosa," explicó el joven cuidador brasileño.

Los cuidados para el mejor caballo del mundo incluyen tres o cuatro cepilladas diarias, aceite en los cascos y el hocico "para protegerlo de la humedad," dos manzanas después de cada paseo e innumerables terrones de azúcar que Baloubet gentilmente toma de la mano de quien se los ofrece.

El caballo, que llegó a Sydney con la misión de llevar a Rodrigo Pessoa a la primera medalla de oro olímpica de la equitación brasileña, come dos veces al día. Su ración se compone de nueve litros de granos y cinco de alfalfa europea.

Juguetón en el campo y de fácil manejo, Baloubet sólo es montado por tres personas: Rodrigo, Nelson y un especialista belga en adiestramiento llamado Jos Kumps.

"Yo ya lo monté algunas veces sólo para dar una vuelta cerca de la cochera cuando necesita secarse el sudor después del trabajo," confesó Ismar sin poder ocultar su orgullo.

El brasileño tiene otros motivos para soñar con las victorias del alazán. En las competencias que tienen premios en efectivo, el cuidador recibe un porcentaje "pequeño."

Pero eso no quiere decir que su amor por el caballo tenga segundas intenciones. Basta ver la manera en que Ismar mira al animal de casi 1,70 metros de alzada para corroborar la existencia de una admiración legítima.

"Soy su hincha número uno. Tengo un orgullo muy grande cada vez que él gana y voy a tener una felicidad enorme, increíble, si él gana aquí."


   
 

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