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Soraya a fondo

 
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Llega el oro olímpico a México

 
 

CIUDAD DE MÉXICO, México, (EsMas.com) .- La sonrisa reflejaba su obvia felicidad, pero al ver a los más de 30 policías corriendo hacia ella se le borró de inmediato y sus manos fueron directo a la medalla. Soraya Jiménez se vio más pequeña de lo que es y desapareció de la multitud.

A veces su gorra se asomaba para que los fotógrafos y camarógrafos, que se dieron cita en el Aeropuerto Benito Juárez de la capital mexicana, pudieran captarla.

Con una hora de retraso arribó su avión, cerca de la medianoche, pero eso no impidió que sus familiares y un grupo de amigos la esperaran con porras y "vivas".

Después de todo es la única medalla de oro que se ha acreditado la delegación mexicana en Sidney. Además es la única mexicana que lo ha logrado.

Sus fuertes brazos arropaban esa presea, la que se había ganado por encima de esos 127.5 kilos en ese último levantamiento. Ése que parecía no podría hacer.
“Sabía que era mucho peso, pero también sabía que podría hacerlo”, aseveró.

Luego de subir escaleras rodeada de ese fuerte cerco policiaco, la levantadora de pesas más famosa de nuestro país se dirigió hacia un salón donde los micrófonos y las cámaras esperaban por ella.

Agobiada y ya sin apretar su medalla sólo dijo: “No me esperaba tanta gente”. Las preguntas comenzaron:

-¿Cuándo te operas de las rodillas?
-No lo sé, tendré que viajar a Bulgaria, pero por ahora quiero descansar, convivir con mi familia, disfrutar la medalla.
-¿Le prestarás tu medalla a Bernardo Segura para que le saque una copia?
-Claro que sí, es más, si quiere una copia en metal, la tendrá.
-¿Qué sigue para ti?
-Luego de la operación regresaré a entrenar por ahí de enero o febrero, necesito estar bien de las rodillas para iniciar de nuevo el ciclo olímpico.
-¿Si te ofrecen un puesto político, lo aceptarás?
-No lo creo, necesito tiempo para seguir entrenando, eso absorbe mucho tiempo, además quiero continuar con mis estudios (de Derecho).
Y las preguntas continuaron, desde el ¿qué fue lo que más te gustó? (obviamente contestó que ganar) hasta lo que hizo en el avión de regreso: “dormir”.

Respecto a la próxima reunión que tendrá con los Presidentes de México, el actual Ernesto Zedillo y el electo Vicente Fox, la ahora inalcanzable pesista afirmó: “Será en unos días, aún no tenemos fecha. Hablé con ellos desde Australia, vía telefónica, y sólo estamos en espera de organizarnos”.

Una hora después, Soraya se levantó de la mesa con el deseo de que las autoridades de su deporte continúen apoyándola, que se renueve el contrato de su entrenador, que se destinen recursos a los niños que inician en el deporte y que el programa CIMA continúe, pues aseguró que gracias a él se tienen medallas en estos Juegos.

A su lado derecho, su entrenador, al izquierdo su padre, quien deseaba tener a su hija en casa, para que “por fin me platique qué pasó”. Así como entraron, salieron. Con más de 30 policías rodeando a la pesista.

Camarógrafos tras la foto ideal, policías empujando gente. Pero en fin. Pocos son los triunfos de los mexicanos como para no hacer una fiesta de ellos. Aunque en seis meses, probablemente en menos, de Soraya sólo se sepa que estuvo en Sidney.