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Tae Kwon Do
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El largo y sinuoso camino.

Por: Víctor Estrada

Hola amigos, nuevamente a través de este sensacional medio que EsMas.com nos ha reservado para comunicarnos, los saludo afectuosamente.

Hace unos días, mientras me preparaba para uno más de los arduos entrenamientos que estoy teniendo en la Universidad de Educación Física en Seúl‚ como parte de mi preparación hacia los Juegos Olímpicos, recordé aquella primera ocasión en que ingresé al seleccionado nacional. Esto fue en 1988 y yo había ganado el selectivo que, con la mira puesta en el campeonato panamericano, se había efectuado en la Cd. De México y en el cual me enfrenté a lo más granado de aquella época en la categoría ligero, llegando a la final con el gran competidor Hugo García, a quien derroté en forma muy cerrada por 2-1, triunfo que me llenó de alegría, pues de esa forma yo representaría a México  en dicho campeonato, que se efectuaría en Lima, Perú. ¡Era increíble!.

Yo tenía entonces sólo 17 años y ninguna experiencia internacional, así que puse todo mi empeño en los entrenamientos, que eran dirigidos por el Prof. Sange Wone Park, un extraordinario entrenador que había dirigido al equipo nacional en los Juegos Olímpicos de 1988. Y por fin llegaron los primeros días de diciembre de 89, partiendo el equipo, tanto de hombres como de mujeres, al campeonato. Era muy emocionante para mí llegar a un país con el cual tenemos muchas similitudes, tanto en idioma como en costumbres.

Y por fin llegó el día de la competencia, tocándome en el primer combate el coreano nacionalizado canadiense‚ Yange Fon Lee, experimentado competidor con el cual sostuve un cerradísimo encuentro que terminó 1-1, pero desafortunadamente mi falta de experiencia y dominio del área de combate hizo que el réferi me amonestara en dos ocasiones, lo que permitió al canadiense llevarse la victoria y posteriormente la medalla de oro. Realmente ésta, mi primera experiencia, fue muy enriquecedora, ya que pude valorar las diferencias de los combates que se efectúan en los campeonatos nacionales y los campeonatos en el extranjero, esa enseñanza me impulsó a trabajar más intensamente.

Cuando regresé a México, de inmediato continué mis entrenamientos físicos y técnicos. Y en el mes de enero la Federación de Tae Kwon Do realizó una evaluación entre los cuatro mejores competidores de cada categoría, ganando yo esa evaluación y logrando un lugar en el seleccionado nacional que participaría en ese 1989 en la copa del mundo en El Cairo, Egipto, en el mes de febrero. En forma por demás clara, en ese país legendario y maravilloso, con una cultura de más de 5 mil años, gané mi primera medalla internacional, la medalla de plata, después de derrotar en forma contundente a los competidores de Egipto, Francia y Estados Unidos, empatando 1-1 en la final ¡nuevamente con Yange Fon Lee!, dándole el triunfo el réferi central.

¡Qué gran emoción llenó mi mente y mi corazón al estar en el podium de premiación y ver mi bandera ondear en lo alto!, estando ahí sentí que mis esfuerzos eran recompensados, pero me dije: ¡No descansaré, no cesaré un instante hasta lograr estar en el primer lugar!, sabía que tenía con qué lograrlo, tenía la fe en mi corazón, el apoyo de mis padres y hermanos, pero sobre todo, el gran deseo de lograrlo. Pero con lo que no contaba era con los cambios que en ese entonces se gestaban en la Federación y que hicieron que los seleccionados de esa época se encontraran enfrente de un largo y sinuoso camino, pero eso amigos, se los cuento después.

Reciban un cariñoso saludo desde Seúl, Corea, de su amigo Víctor Estrada Garibay. No dejes de mandarme tus comentarios a EsMas.com, me dará mucho gusto recibirlos.