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Un sueño llamado Sydney
Por: Víctor Estrada Garibay
Hola amigos de EsMas.com. El día
de hoy inicio una serie de artículos dirigidos a todos aquellos
que gustan de los deportes de contacto, especialmente del Tae Kwon
Do, el cual es una de las artes marciales más modernas que
existen y que, gracias a la gran aceptación que ha tenido en
todo el mundo, se ha convertido en deporte olímpico en un lapso
relativamente corto, debido a que su creación se efectúa
en el año de 1954. Su debut como deporte es en el primer Campeonato
Mundial en la ciudad de Seúl, Corea, en 1973, año en
que fue fundada la Federación Mundial de nuestra disciplina.
Para 1988 hace su aparición en los Juegos Olímpicos
de Seúl, como deporte de exhibición, repitiendo de igual
forma en 1992 en Barcelona, España. En ambas ediciones yo soñaba
con poder representar a México en tan importantes Juegos, pero
por diversos motivos no me fue posible, así que esperaba, ya
con más madurez y experiencia, poder participar en los de 1996
en Atlanta, Estados Unidos de Norteamérica, pero ¡qué
sorpresa!, en esta ocasión no se realizó competencia
de Tae Kwon Do, por motivos aún no muy claros.
Nuevamente, mis compañeros de la Selección Nacional
y yo nos quedamos con las ganas de ir a buscar una medalla para nuestro
país, ya que, con los antecedentes de los Juegos de 88
y 92, nos habíamos preparado arduamente durante 4 años
(todo un ciclo olímpico) a través de competencias de
todo tipo: Juegos Centroamericanos, Panamericanos, Campeonatos Mundiales,
Copas del Mundo, Campeonatos Abiertos, así como nuestros muy
exigentes Campeonatos Nacionales, para así llegar con la mejor
preparación para los Olímpicos, cuyo desarrollo nos
dedicamos sólo a observar por televisión o en los diarios.
En mi mente continuó latente el interés de poder acceder
a estos grandiosos juegos. Comencé un nuevo ciclo que, al igual
que el anterior, me llevó a diversos foros a nivel nacional
y mundial, hasta que un día me entero en los diarios que, por
fin, el Tae Kwon Do era declarado deporte oficial en los Juegos Olímpicos
y que, en Sydney, nuestro deporte podría contribuir al medallero
oficial para nuestro México.
¡Caray!, la emoción que sentí no me dejó
dormir esa noche y pensé: Tendrá que llegar el día
en que yo, Víctor Estrada, pueda participar en Sydney compitiendo
contra los mejores del mundo, luchando cada minuto y cada segundo
con el firme propósito de vencerlos y lograr una medalla que
llene de orgullo a mi familia, a mis amigos, y a mi Patria.
Y bueno, en esos momentos decidí que mi meta estaría
puesta en alcanzar el sueño de todo atleta: ¡Poder competir
en unos Juegos Olímpicos!, entendiendo naturalmente el gran
compromiso, responsabilidad y esfuerzo que esto entraña. Pero
amigos, todo sacrificio que se realice bien vale la pena para poder
alcanzar ese sueño que cada uno se va trazando en su vida diaria
y que siempre dejará cosas positivas a todos aquellos que,
como yo, tienen sueños y ambiciones en la vida.
Hasta pronto, su amigo,
Víctor Estrada Garibay
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