"Vengo como en esas ocasiones en la que has estado estudiando
para la escuela y sencillamente ya estás listo para el examen,
no importa lo que te vaya a preguntar el profesor. Estoy con la tranquilidad
de lo que me deja el trabajo hecho, los combates que hice con extranjeros
y coreanos, aunque unos seleccionados olímpicos no quisieron pelear
conmigo".
"Hay
muchas posibilidades de una medalla, regreso muy contento pero no confiado
porque sabemos que todo puede pasar. Me estoy preparando para obtener
la medalla de oro, no podría pensar en prepararme para un bronce
o una plata", Estrada reconoció sentir algo de presión por
los comentarios que le hicieron entrenadores coreanos quienes lo consideran
el rival a vencer en la justa australiana.
Ganador de cuatro ediciones de la Copa
del Mundo, indicó que durante su permanencia en el país
cuna del Tae Kwon Do, cumplió una etapa de mayor madurez como deportista,
ya que los combates que sostuvo le permitieron darse cuenta de que no
es invencible:
"Cada campamento para mí es una
etapa de madurez, un aprendizaje. La vida y el mismo deporte te enseña
que no has aprendido todo. En combates con coreanos uno de ellos me pegó
en la cara y eso me hizo reflexionar que me pueden tocar, ganar puntos
y con esto estoy consciente que puede pasar cualquier cosa. A veces dos
o tres niños coreanos no me respetaron y eso me dolía mucho
no físicamente sino en el corazón, a lo mejor otros atletas
ni lo mencionarían por miedo, pero yo no", aseguró.
Víctor Estrada junto con Mónica
Del Real y Águeda Pérez, descansaran antes de viajar el
domingo a Toluca de tres semanas, para darle a su preparación los
últimos toques en la altura.
Esta es la razón para que el taekwondoín
sienta el ambiente de la competencia para motivarse todavía más.