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LONDRES, Inglaterra, ene., 2003. - Una de las peores pesadillas de los padres es que sus niños se traguen monedas, alfileres o agujas, pero la detección de estos objetos metálicos podría hacerse más fácil, revelaron científicos británicos.
Los investigadores están usando la tecnología desarrollada para hallar minas, a fin de producir un detector de metales que pueda ayudar a los médicos a señalar, y extraer si fuera necesario, objetos metálicos deglutidos o enterrados en manos y pies.
Esta tecnología es muy parecida a lo que aplican los buscadores de tesoros y de monedas raras en las playas.
El instrumento manual llamado Melodi, siglas en inglés de Instrumento de Detección y Localización de Metal, también podrá ubicar balas y fragmentos de granadas en el cuerpo y ahorraría millones de dólares en reducción de costos hospitalarios, según los creadores del dispositivo.
"Es el primero en su tipo que puede localizar metales en tres dimensiones con gran precisión", dijo Paul Durrands, de Melodi Technologies Ltd.
Los científicos en la compañía con sede en Oxford, en el centro de Inglaterra, desarrollaron el detector con investigadores de QinetiQ, unidad de investigación de ciencia y tecnología del gobierno británico.
Durrands espera que el detector, que podría costar cerca de 5,000 dólares, estaría disponible en Gran Bretaña y Estados Unidos al final del 2004.
En lugar de usar rayos X para detectar el objeto, Melodi transmitirá débiles señales magnéticas y detectará un pequeño cambio en el campo magnético para mostrar objetos metálicos alojados en el tejido humano.
El dispositivo, como del tamaño de un molino de café, no requiere de entrenamiento especializado y simplemente se pasa sobre el cuerpo.
Una pantalla en la parte superior del aparato muestra cuando halla algo y una flecha da una indicación de la profundidad y la orientación del objeto.
"Un cirujano puede realmente usar este (dispositivo) durante una operación quirúrgica para tener otra idea de dónde está (el objeto) sin tener que llamar al radiólogo ni tener que tomar placas radiográficas en el quirófano", explicó Durrands.
En Estados Unidos, el mayor mercado potencial para el dispositivo, hay 150 mil incidentes de personas que se tragan objetos.
"El 80% son casos pediátricos (de pacientes) de entre seis meses y tres años de edad", agregó Durrands.
En la mayor parte de los casos de objetos tragados, los médicos tienen que esperar a que pasen por el aparato digestivo del niño y se expulsen de manera natural.
Sin embargo, Durrands dijo que el detector ayudaría a los médicos a estar seguros de que el objeto no se quede alojado en el cuerpo y sea necesario tener que extraerlo después.
En Gran Bretaña, donde los médicos extraen un estimado de 40 mil agujas y alfileres cada año, Durrands estima que el dispositivo podría ahorrar 163 millones de dólares en costos hospitalarios y de operaciones al servicio nacional de salud.