ALBUQUERQUE, Estados Unidos, septiembre, 2002.- Lo que podría parecer el robot más pequeño del mundo — cabe en una moneda de 10 centavos — esta siendo desarrollado por investigadores del Departamento de Energía de los Sandia National Laboratories.
De un cuarto de pulgada cúbica (1.6 centímetros cúbicos) y con un peso menor a 28 gramos, posiblemente es el robot autónomo más descontrolado jamás creado. Impulsado por tres baterías de reloj, esta montando en ruedas de tracción y consiste de un procesador de 8K ROM, un sensor de temperatura, y dos motores que impulsan las ruedas.
Se esta considerando hacerle mejoras que incluirán una cámara miniatura, un micrófono, un dispositivo de comunicación, y un micro-sensor químico.
“Este podría ser el robot del futuro,” señaló Ed Heller, uno de los investigadores en este proyecto. “Eventualmente podría ser capaz de llevar a cabo tareas difíciles que son realizadas con robots mucho más grandes hoy día — como por ejemplo localización y desarmado de minas de tierra o la detección de armas químicas y biológicas.”
Por ejemplo dijo que podría anda a través de tuberías o merodear en edificios buscando indicios de químicos o movimiento humano. Los robots pueden ser capaces de transmitir información a una estación tripulada y comunicarse entre si. Serán capaces de trabajar conjuntamente en enjambres, como insectos. Los robots miniatura podrán ir a locaciones demasiado pequeña a las que no tendrían acceso robots más grandes.
El mini-robot ya ha sido probado en un “campo minado” de pequeñas monedas maniobrando y viaja a cerca de 50 centímetros por minuto. Y cabe fácilmente en una moneda de 5 centavos de dólar.
La nueva investigación sobre miniaturización de robots soportada por el trabajo de Laboratories Directed Research and Development (LDRD), inició en el departamento de Sensores, Controles y Sistemas Inteligentes de Sandia. En 1996 el departamento presentó un dispositivo llamado Mini Autonomous Robot Vehicle (MARV), un robot de una pulgada cúbica que contenía todo el poder necesario, sensores, computadoras, y controles a bordo.
Fue hecho primordialmente con partes comerciales utilizando técnicas mecanizadas. En los siguientes años el departamento mejoró el MARV original. Los cuerpos de los robots fueron hechos de circuitos impresos, y cada uno tenía un sensor detector de obstáculos, radio, sensor de temperatura, y baterías. Sin embargo era un poco más grandes que los actuales.
El especialista en robots de Sandia, Ray Byrne, quien estuvo involucrado en los esfuerzos de LDRD, señaló que hace tres años el Centro para Sistemas Inteligentes y Robótica hizo equipo con el Departamento de Sensores de Sandia para miniaturizar más estos robots. Buscaron ayuda del Departamento debido a su experiencia en la construcción de sensores y otros dispositivos en escalas miniatura.
Aplicando estas nuevas técnicas para conjuntar elementos electrónicos, diseño de ruedas, y el material del cuerpo, el nuevo equipo de investigadores encogió los robots hasta 1.6 centímetros cúbicos.
Heller, quien desarrollo la microelectrónica del dispositivo, señaló que una innovación significativa que permitió la reducción de tamaño fue la utilización de partes electrónicas separadas disponibles comercialmente.
Doug Adkins, quien desarrollo el diseño mecánico para el nuevo mini robot, señaló que los investigadores redujeron más su tamaño utilizando una nueva y rápida técnica de prototipo para formar el cuerpo del dispositivo, llamada “estereolitografía”.
Esta consiste en ir agregando capas de material ligero, fuerte y puede ser moldeado en complejas formas para que el cuerpo del robot tenga cavidades para incrustar baterías, ejes, la electrónica, los pequeños motores los switches y otras partes.
Finalmente señalaron que en los próximos años se espera que con ayuda adicional de otros departamentos de Sandía, puedan agregar a los mini-robots capacidades de comunicación por rayo infrarrojo o inalámbricos, así como videocámaras miniatura, micrófonos, y otro tipo de sensores.