CIUDAD DE MÉXICO, México, julio, 2002.- Para nadie es noticia la imperiosa necesidad de incorporar Tecnologías de Información y comunicaciones (TIC) a la operación diaria en todas y cada una de las áreas de negocios. Sin embargo, la tecnificación no se ha concretado del todo en el país; para muestra, un botón: mientras en países avanzados como Estados Unidos la inversión en TI vs el PIB es del 4%, en México apenas alcanza el 0.97%.
En parte, este fenómeno se ha dado porque los directivos y tomadores de decisiones mexicanos no siempre cuentan con las herramientas necesarias para evaluar todas las tecnologías disponibles y evaluar la más adecuada para la empresa en su conjunto.
La gran diversidad de TIC disponibles en el mercado sugiere que la selección de una u otra tecnología debe realizarse considerando desde el inicio los objetivos que se quieren cubrir al usar nuevas herramientas: existen tecnologías que facilitan la comunicación con los clientes y proveedores, otras funcionan como sistemas administrativos completos y otras cubren tareas específicas como sistemas de calidad o administración de inventarios.
Por definición, la tecnología está arrojando beneficios siempre que coadyuve al logro de los objetivos globales de la empresa, pero como se mencionó anteriormente, no siempre es fácil hacer esta medición. De hecho, los directivos de sistemas, finanzas, mercadotecnia y, por supuesto, los directores generales, necesitan justificar de alguna manera la inversión en tecnología, para lo cual es fundamental medir el desempeño de la organización, en diferentes ámbitos, ante los cambios tecnológicos que se presentan.
Un método de análisis de aprovechamiento de tecnología
Existe un método matemático que permite generar una medida de eficiencia relativa para evaluar el impacto de la tecnología en un conjunto similar de empresas, por ejemplo empresas de un mismo giro o actividad desde diversos puntos de vista: la técnica matemática Data Envelopment Analysis (DEA).
Esta técnica esta basada en el concepto de eficiencia y se aplica ya en diversos países desarrollados dentro de sectores como: educación, hospitales, servicios bancarios, aerolíneas, tiendas departamentales, supermercados, etcétera.
Se entiende como eficiencia el resultado de dividir los productos entre los insumos, y la técnica en cuestión convierte, mediante modelos matemáticos, múltiples insumos y productos en una sola medida. Así, es posible identificar, de entre un grupo con la misma actividad en la misma industria, a aquellas empresas que aprovechan mejor la tecnología y las prácticas administrativas que ayudarían a las menos avanzadas.
Así, al tener evidencia clara de los beneficios de adoptar una aplicación o sistema en cuestión, los directivos cuentan con un elemento más de confianza para impulsar la inversión. La ventaja de la técnica DEA es que es fácil de implementar en un simple programa de hoja de cálculo, y puede aplicarse antes, durante y después de la adopción de una tecnología específica.
En Select creemos que la finalidad de la tecnología es coadyuvar a los objetivos de cada empresa de la forma más eficiente. Actualmente la consultora está interesada en la problemática que viven diariamente los ejecutivos de empresas encargados de la implantación de tecnologías de información y telecomunicaciones, por lo que se ha iniciado un esfuerzo de investigación sobre el aprovechamiento de la tecnología mediante sistemas como DEA.