CIUDAD DE MÉXICO, México, septiembre, 2002.- Seguramente muchos recuerdan la gloriosa época de Napster. Era el programa soñado para bajar música, gratuito, fácil de usar, no causaba problemas en la instalación y podías encontrar prácticamente cualquier archivo.
Cualquiera, había desde las canciones más populares en inglés, español, francés, italiano, y otros idiomas, hasta canciones viejas (de las de María Félix y Pedro Infante), comerciales de radio, sonidos graciosos, todo.
Lo que más llamaba la atención de este programa es que era excesivamente seguro y sencillo usarlo. Nunca escuché o conocí a una persona que hubiera tenido algún problema al instalarlo, que hubiera dañado el sistema de su computadora.
Tampoco supe de alguien que hubiera bajado una canción y que hubiera resultado ser un gusano. El único posible imperfecto o inconveniente que presentaba era que las descargas (downloads) se cancelaban al desconectarse, siendo el usuario que transmitía el archivo o el que lo bajaba.
Pero esto no podía durar para siempre. Pronto empezaron las quejas de las disqueras por la distribución gratuita de música y la violación a los derechos de autor. Muchos artistas se promulgaron en contra (Lars Ulrich de Metallica fue el más involucrado) y muchos otros a favor.
Pero finalmente, Napster tuvo que limitar los archivos y poco a poco se fueron encontrando menos y menos canciones hasta que Napster tuvo que cerrar. No fue posible hacer nada por salvarlo.
Para muchas personas, esto parecía el fin de la descarga de canciones por Internet. Pero pronto aparecieron o tomaron importancia otros programas más pequeños que Napster. Estos pretendían cumplir con la misma función que Napster, pero al haberse dividido todos los usuarios se encontraban muy pocas canciones o los resultados de búsqueda eran muy limitados. Algunos de estos programas son AudioGalaxy, KaZaA y iMesh.
Justo después de que cerró Napster, bajé AudioGalaxy y desde mi punto de vista, no fue la opción más recomendable. Primero, el sistema no es nada fácil de usar y menos si no eres un experto en computación. Es complicado utilizarlo, como también es difícil su instalación.
Al bajarlo me pareció simple pero dos días después, mi computadora empezó a alentarse o a dejar de funcionar de repente. Mi “solución” fue desinstalar AudioGalaxy pero: error. Al desinstalarlo se borran archivos que también son necesarios para más programas y lo único que logré fue quedarme dos semanas sin computadora porque fue complejo arreglarla.
Evidentemente no me iba a quedar sin un programa para bajar mp3’s así que estuve preguntando unos días cuál era el programa más seguro y fácil. Escuché un nombre muy seguido: KaZaA. Nunca lo bajé pero oí que las descargas eran muy rápidas y que bajarlo era de lo más sencillo.
Realmente no sé qué me hizo decidir no bajar ese programa pero ahora me alegro de no haberlo hecho. Hace poco fue del conocimiento público que dentro poco tiempo, KaZaA activaría un programa en el que utilizaría parte del espacio en disco duro de sus usuarios para sus propios fines.
La consecuencia inmediata fue que muchos de sus usuarios lo desinstalaron durante los días siguientes porque ya no confiaban en este sistema. Lo peor de todo era que en la Garantía de Uso eso se explicaba más o menos claramente; pero nadie lo lee. ¿Y cómo puede tener éxito un programa si la gente no confía en él? ¿Si su uso no es seguro?
Así que esto nos trae a la última opción: iMesh. Probablemente no es tan eficiente como Napster pero su formato es muy similar y su uso es bastante sencillo y un poco más avanzado. Cuenta con reproductor interno y también se pueden bajar archivos mpeg (video) y jpg o bmp (imágenes), software o simplemente documentos.
El motor de búsqueda puede fallar de vez en cuando pero lo más importante, desde mi punto de vista, es que no afecta a ningún otro archivo o programa, no pasa nada al desinstalarlo y rara vez un archivo resulta ser un gusano.