La primera semifinal del concurso ¡Quiébrale Pues! se llevó a cabo este día por lo que tuvimos una gran muestra de talento en la pista de baile no sólo por parte de los participantes, sino también de los conductores quienes imitaron los pasos muy a su estilo. Todo inició con Raúl que le pidió a Gali que bailaran quebradita, ella aceptó y sin pensarlo se aventó a sus brazos, él la cargó hasta ponerla de cabeza sobre su espalda y luego giraron, al bajar y recuperar el equilibrio dijo entre risas que para no caer se tuvo que agarrar “de los de la cigüeña” de Raúl. Quien tampoco se quedó atrás fue Jaky al correr a Mau para que la sostuviera en el aire, y aunque tuvieron que intentarlo dos veces, sí lo lograron.
Para el concurso nos acompañaron como jurado Luis Fernando Peña, Cynthia Urias y Gerardo Gómez de la Borbolla (J.J. mc) quien hasta en ritmo de rap calificó a los concursantes, pero quien les hizo ver su suerte fue Shanik en su papel de Fiscal, ya que no dudó en ser muy estricta y en darles bajas calificaciones como Itcia e Israel, así como a Leticia y a Oscar, diciéndoles que bailaban lento o que no tenían gracia.
Incluso una pareja que realizó impactantes giros, uno tras otro, no se libró de que les quitara puntos ni en la súplica cuando el concursante le ofreció moverle las orejas, pero quienes sí lograron buena calificación fueron Esmeralda y Román al realizar varios pasos aéreos sorprendentes, incluso Cynthia los defendió frente a Shanik por la dificultad de su baile, fue entonces que recibieron la mejor calificaciones y se convirtieron en ganadores.
Este día también hubieron muchas risas con El Norteño quien planeaba sus vacaciones aunque asustó a Raúl y a Gali cuando les platicó que le gustaba enterrar sus cositas en la arena, desde luego se refería a esconder la cartera y las llaves para que no se los robaran. También disfrutamos del sketch en que el mismo personaje abrió la puerta de su departamento y se encontró a un hombre a quien le preguntó si se quedaba así o se quitaba la ropa.
Él era su vecino a quien había confundido con el modista quien llegó más tarde y que, por cierto, era bastante afeminado y le echó ojo, para colmo la mujer también lo confundió con su esposo a pesar de los kilos de diferencia, toda esta confusión tan sólo le favoreció a ella ya que se hizo la distraída y prefirió irse con el vecino galán el cual aseguraba que era su marido.